ARDIAN
En mi infancia, adquirí la capacidad de observar a mi hermano mayor como un héroe, siempre siguiendo las normas: el hijo perfecto, el rey que todos amaban y el esposo que toda mujer quería en su cama, el amante más deseado. Era un ejemplo a seguir no solo para la manada, sino también para mí. Hasta que rompió las reglas, levantó una rebelión contra el sistema que ha funcionado por siglos.
Desde su fallecimiento, no puedo permitirme cometer los mismos errores que él. Las responsabilidade