LENI
—Yo no estoy segura, no te conozco —trago grueso.
—Para eso es la cita, para conocernos mejor —su aliento mentolado hace que la cabeza me dé vueltas, no tengo más opciones, al menos no, por ahora.
Coloco las palmas de mis manos sobre su firme pecho, con la intensión de alejarlo al darme cuenta de que comienza a acercarse más y más a mi rostro, me pierdo en el halo rojo intenso con el que se van tiñendo sus pupilas grises, el roce de sus labios me descontrola hasta que de pronto, una voz