LENI
La noche se cernía sobre nosotros como un manto oscuro, y el silencio del campamento era interrumpido solo por el crujir de las ramas y el susurro del viento. Me encontraba sentada en la orilla del fuego, absorta en mis pensamientos. Había decidido comer corazones de lobos, y aunque al principio me repugnaba, ahora me parecía casi normal. Mi salud había mejorado, como si cada bocado me hubiera devuelto un pedazo de vida. ¿Era eso lo que necesitaba para sobrevivir en este mundo?
Mis ojos