ARDIAN
Cazaba lobos en el bosque, como lo había hecho tantas veces, persiguiendo sombras y ecos de un instinto primitivo que nunca me había fallado. Sin embargo, en medio de la cacería, algo cambió. El aire se volvió denso, y una inquietud se instaló en mi pecho. Mi lobo interno, esa parte salvaje y ancestral de mí, comenzó a gritarme que algo andaba mal.
—¿Qué sucede? —me pregunté en voz alta, como si la naturaleza pudiera darme una respuesta. Pero no había respuesta, solo un silencio inqui