LENI
—Leni, tienes que comerte el corazón de un lobo, o morirás —repitió mi hermano al ver que me rehusaba.
—¿Qué has dicho? —pregunté, sintiéndome como si el suelo se abriera bajo mis pies. La mirada de Viktor, fría y calculadora, se mantuvo fija en la mía, mientras las palabras que acababa de pronunciar resonaban en mi mente. "Asesinar lobos y comerse su corazón" era una frase que no debería haber salido de su boca, y aún así, ahí estaba, en el aire, envenenando el ambiente con su significa