LENI
Los ecos del agua aún resonaban en mi mente cuando sentí que el frío me envolvía, abrazándome como un manto oscuro y pesado. Cerré los ojos, sintiendo que caía al abismo, una caída sin fin, un vacío que me arrastraba hacia lo desconocido. Pero, en un instante fugaz, la presión se desvaneció y una mano fuerte me sacó de las profundidades. Abrí los ojos con dificultad, y vi a mi hermano Viktor, sus ojos llenos de determinación mientras me llevaba a cuestas, alejándome de la orilla.
—¡Vikto