LENI
No puedo creer que todos quisieron matarme. Esa simple frase retumba en mi mente como un eco interminable, un recordatorio de la traición que se cierne sobre mí. Las sombras de la guerra han dejado cicatrices no solo en la tierra, sino también en los corazones de aquellos que aún permanecen en pie. Mientras los ecos de la batalla se desvanecen, el verdadero desafío parece haber comenzado.
—Leni —me llama Ardian, acercándose con esa mezcla inquietante de determinación y vulnerabilidad en s