Pasaron dos días, Ava tenía babysitter y sirvientas, ella debió admitir que aunque se había repetido en muchas ocasiones, así misma que no quería a nadie en su casa, estaba más relajada y todo se mantenía en orden. Miraba por la ventana cuando el repartidor estaba en la puerta y fue a recibir su gran y hermoso ramo de flores rojas. ¡Era enorme!
Se acercó y las olió, no sabía cómo, pero él había descubierto que eran sus favoritas, esto la hacía feliz y más después de leer la nota que traía.
Nota