Pasaron los días y Ada se dedicó solo a observar el comportamiento que había adquirido Ángel. Él no se había interesado más en su embarazo y parecía ocupado en todo momento. Ella solo podía ver el brillo de sus ojos y la sonrisa que llevaba en los labios.
—Tus ocupaciones te mantienen feliz, eso es algo positivo.
—Debo tomar el lado amable de la situación, te cuento que estoy sobrecargado de trabajo, pero con muy buenos resultados.
—Te dije que puedo ser tu administradora ¿Sabía que mi hija se