Capítulo veinticuatro.


Habían pasado dos días ya, pero yo seguía igual.

A toda hora quería comer y cuando lo hacía, me iba en vómito. Era sumamente asqueroso.

Por otro lado, las constantes amenazas de Kilian, de querer llevarse a mí luna lejos de mí. Ayer fui a los límites ya que me habían avisado que vieron a intrusos, fuimos y encontramos a dos cachorros, venían de la manada de Kilian. El mayor decía, más bien imploraba que los dejase vivir en mí man

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