A penas consciente sobre el suelo, mientras Alfa Luca la observaba con intensidad.
Su belleza era innegable, aunque no quiere aceptar, cada rasgo suyo lo fascinaba, pero más allá de eso, lo que lo consumía era la certeza de que ella era su pareja destinada. No podía evitar acercarse a ella, mientras dentro de él ardía un deseo de humillarla y atormentarla, como un castigo por su rechazo y traición.
Se acercó lentamente y la tomo en brazos, sus ojos recorriendo cada línea de su rostro. Suya,