De regreso en su habitación, Luca seguía consumido por una furia intensa. La imagen de Kayden en el bosque junto a Selene se repetía en su mente como una herida abierta, desgarrando su orgullo y avivando su deseo de venganza. Odiaba la sensación de que otros se atrevieran a codiciar lo que él consideraba suyo. No soportaba pensar en que otro pudiera tocarla, besarla y estar dentro de ella como lo hacia él. Quería marcarla de todas las formas posibles.
Apretó los puños y respiró profundamente,