Kennedy
—Tu Diosa de la Luna y el Alfa opinan lo contrario —respondí, dándole la espalda para dirigirme a Robin.
Necesitaba alejarme de Amy o mi primer acto como Luna, y probablemente el último, sería terminar en la cárcel por asesinato.
—Seguro lo drogaste o algo así. En cuanto se le pase el efecto, te va a tirar a la calle con el resto de la basura.
La cara de Robin mostró un ligero gesto de molestia, pero recobró la compostura. “Vaya, debería aprenderle a hacer eso”.
—Le estás hablando a la Luna, deberías ser más respetuosa —sentenció Robin—. Además, se te dijo que no anduvieras merodeando por la casa de la manada.
—Si ella misma dijo que no le dijera “Luna”. Solo sigo órdenes. Estoy buscando a Ryker, quedamos de vernos esta mañana —respondió Amy con una sonrisa fingida que me daba ganas de borrársela de un golpe.
Sentí celos recorrerme todo el cuerpo. Por lógica sabía que estaba mintiendo, pero sus palabras de todas formas me dolieron y me pusieron de malas. Tuve que esforzarme a