Sebastian se rio.
—Pensé que les estaba yendo bien por un tiempo. Lo que en serio me hubiera gustado era ver la cara de Jeff cuando lo mandaste de vuelta con la Diosa. Después de todo lo que hizo y de cómo estamos aquí sufriendo, se la llevó fácil...
—En eso al menos tienen suerte —lo interrumpí, y ambos me miraron confundidos—. Sigue en las celdas. Los sanadores se lo tomaron personal que haya matado a mi madre justo bajo sus narices. Han estado ayudándome a sacarle información con sus métodos.