De repente, la línea telefónica que había quedado en silencio, comenzó a llenarse de un ruido que solo me decía que Curthwulf estaba hiperventilando. Era evidente que estaba perdiendo la batalla e iba a explotar.
— No necesitas preocuparte por…
Curthwulf me cuelga y podría asegurar que está gritando con todas sus fuerzas. Angustiada, camino de un lado al otro y cuando pasan cinco minutos, él me regresa la llamada.
— Entonces, ¿me decías? — pregunta Curthwulf con una voz bastante afónica.
Era cl