Mientras Seok Min tragaba duro al saber lo que le esperaba, Curthwulf se bebía la tercera botella de licor cuando apenas llevaba dos horas de estar bebiendo. El dolor, que pensaba olvidar con el alcohol, se sentía con más fuerza con el alcohol en su organismo.
Los recuerdos de lo mal que había elegido actuar desde que supo del embarazo de Charlotte, lo culpaban con fuerzas. Era como si el alcohol fuera el reproductor de película que solo repetía los grandes errores que había cometido y como es