Al día siguiente
Fingir que estoy dormida, no fue una tarea fácil, pero, lo peor es que cuando creí que podría abrir mis ojos porque los niños se estaban durmiendo, termine quedándome dormida. Por eso, fue una leve caricia lo que me hizo despertar. una caricia de Zaid.
Me quejó y me estiro sintiendo que mi cuerpo está demasiado rígido, sin embargo, el malestar que siento es reemplazado por la alegría de poderme mover y a su vez, saber que no es un sueño lo que viví, que mi hija si está viva.
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