El ambiente en la sala cambió drásticamente con las palabras de Amira, su voz, aunque suave, resonó con una autoridad innegable que dejó a todos en silencio. David sintió cómo su corazón se llenaba de orgullo al verla enfrentarse los ancianos con una dignidad que pocos podrían igualar.
El anciano Marcos, un hombre de cabello canoso y rasgos cansados, no pudo evitar sentirse abrumado por la energía de Amira. La mención de la palabra "Alfa" había impactado no sólo a él, sino a todos los presentes