TERCERA PERSONA:
Al ver que Rose permanecía en silencio, Alek Pavlon se reclinó ligeramente hacia atrás, sus dedos delgados golpeando suavemente el reposabrazos del sofá de alta calidad, su actitud relajada transmitiendo una sensación invisible de control.
—Abogada Rose, no necesita sentirse en deuda con nadie —dijo, levantando la mirada hacia sus labios ligeramente fruncidos, con una voz baja y tranquila—. En los negocios, todo se trata de beneficio mutuo.
Hizo una breve pausa para darle tiemp