La guerra en Brasov contra los lobos había terminado, con Ivar y sus cómplices muertos, la reina Lena había recuperado su trono y su tranquilidad, ya nadie podría hacerle daño ni a su hijo Daven.
Los miembros de la manada Ottum que eran asediados y obligados por Ivar les fueron perdonadas sus vidas, pero fueron expulsados del reino, con el temor que Goran y los demás lobos que se encontraban en Brasil arremetieran Lena decidió nombrar a la manada de los Keiser los nuevos protectores de Brasov