75. La decisión de la divinidad
Los dos estaban sentados en el restaurante preferido de Hestia, pero en esta oportunidad Heros había apartado una mesa VIP diferente, puesto que era él quien invitaba. La miraba por encima de la carta de menú. En verdad había querido resistirse y se había controlado por estar con Hestia, pero cada vez que la tenía cerca, su voluntad se derrumbaba ante ella. Era como un adicto que trataba de dejar la droga, pero no podía hacerlo, si seguía oliendo el aroma de su perfume, su cuerpo y sintiendo el