Leinad Grossver.
Respiré profundo, encontrando el dulce aroma de la canela caliente en el aire. Poco a poco abrí los ojos, me encontraba en mi habitación rodeada por mantas gruesas y un calor un poco reconfortante —a su vez molesto— en mi espalda. Relamí mis labios nerviosa. Sentía la garganta completamente seca, tan seca que dolía centrar mi atención en esa parte.
Recordé entonces lo sucedido, aumentando el latir de mi corazón contra el pecho.
El frío recorriendo mi cuerpo de forma dolorosa