Llena:
Me encontraba sobre una superficie demasiado cómoda, moví un poco mi cuerpo y una punzada de dolor se hizo presente.
Abrí los ojos un poco, no reconocía el lugar donde estaba. No recuerdo mucho.
Instantáneamente entré en pánico, Adiel, que tal si él entraba de nuevo.
En ese momento la puerta se abrió dejando a la vista a mi “Sombra”.
Eiden.
Nunca me había sentido más feliz y tranquila de verlo. Salté sobre él en un abrazo protector.
-Ey tranquila bonita, estás a salvo pero no recuperada