Prometo pasear contigo todas las mañanas.
*Confiando*
Desperté al sentir unas lambiditas, al abrir los ojos me sobresalté un poco.
—Admito que eres linda —sonreí incorporándome sobre la cama y tomando en brazos a la pequeña chihuahua. ¡Realmente es pequeña!.
Sus ojos eran enormes, como dos aceitunas negras y brillantes. Miré de lado y ahí estaba su compañera, dulcemente durmiendo.
—Y creo que tú eres la floja de la casa, ¿no? —dejé de nuevo a la tan Queen sobre la cama. Respiré profundo observa