El sonido de su celular interrumpió sus sueños, se removió somnoliento y aún aturdido entre las sábanas de seda que su cubrían su cuerpo, fue incorporándose lentamente para alcanzar el aparatajo. Frunció el ceño al notar que el número telefónico era privado y prosiguió a deslizar su pulgar por la pantalla para contestar.
—¿Quién?— soltó con voz ronca y adormilada.
—¿Hablo con el señor Jonathan Larsen Treider ?— una voz masculina se encontraba al otro lado de la línea. En el tiempo que se debatí