El rizado llegó a mi vida una noche de tormenta. Había sido herida luego de un trabajo— que obviamente no elaboré correctamente— puesto que el objetivo se cumplió. Pero una apuñalada en mi hombro no estaba en mis planes.
El chiquillo tenía apenas trece años, me ayudó a llegar a su casa. Su madre una completa alcohólica, y su padre cumpliendo una condena en prisión. No eran para nada el pilar que un niño necesitaba. Me identifique con él.
Pagué sus estudios y lo sigo haciendo hasta el día de hoy