Allison continuó:
—Te dije que su condición no estaba completamente tratada. Si un hospital común pudiera solucionarlo, no habría ido a buscar a mi padre en aquel entonces.
Jareth entrecerró los ojos.
—Si tu padre no pudo curarla, ¿crees que tú sí puedes?
Allison asintió de forma instintiva.
—Puedo.
Su seguridad era inconfundible. En ese momento, las puertas del ascensor se abrieron. Antes de que Jareth pudiera decir algo más, ella entró en su coche.
La calefacción estaba al máximo. El calor le