La puerta se cerró detrás de ella, pero la mirada de Nigel seguía grabada con claridad en su mente.
Habría sido muy fácil concederle ese último deseo. Solo tenía que entregarle el radio de dos vías y dejar que hablara unos minutos con Sherrie. Pero no quería hacerlo. No estaba preparada para que todo terminara de esa manera.
¿Acaso no se había ganado al menos ese derecho? Después de todo lo que había sufrido en la familia Rogers, ¿la muerte inminente de Nigel debía borrar todo lo ocurrido y hac