Nelson llevaba años muerto. Como sus hijos, solo querían que descansara en paz. No querían desenterrarlo ni usarlo como una ficha de negociación.
Sin embargo, el tono de Ruth cambió de repente, y su rostro se torció con odio. —Tenemos que suprimirlo. Encerrarlo para que nunca más se atreva a causar problemas ni a lastimar a nadie. Que nunca vuelva a reencarnar.—
Nigel se estremeció y retiró las manos. ¿Cómo podía decir algo así?
Afuera de la habitación del hospital, Allison estaba de pie con un