Ruth parpadeó, pensando que lo había imaginado. Volvió a desplazarse hacia arriba. Era solo un video normal. No había ninguna imagen.
Dejó escapar un suspiro tembloroso. Me estoy asustando a mí misma. Siguió desplazándose casi por instinto, hasta que de repente una foto en blanco y negro llenó la pantalla.
Era la foto de Nelson.
En la pantalla, sus ojos parecían vivos. Estaban fijos y severos, mirándola directamente.
—¡Ahhh!— gritó Ruth y arrojó su teléfono como si estuviera maldito.
Sherrie se