Luego de contarle todo lo que había pasado con lo de la auditoría y ponerlo al corriente de cada uno de los problemas que se dieron al llegar a la hacienda, lo ayudó a desempacar y luego fueron a la habitación de ella.
—¿Te parece que comamos aquí? Para que no tengas que bajar a verles la cara a nadie.
—No —dijo Helena de manera determinante —estoy en mi casa y si a alguien no le place verme la cara, solo tienen que irse y listo.
Bajaron al comedor con tal normalidad que a Jason le causó risa,