—Creo que puede ser el momento propicio para conocerte un poco mas, si me lo permites —le dijo de manera seductora, el hombre era todo, menos feo y aunado a su singular belleza física tenía el don de las palabras, sabía exactamente cómo hablarle a una mujer para tenerla comiendo de su mano.
—¿Crees? —Le respondió Fernanda con una tímida sonrisa y frotando sus manos con algo de nerviosismo.
—Definitivamente. Háblame más de ti. Sé que eres abogada y no más.
—Pues no hay mucho, trabajo con mi pap