Cuando se vio solo con Helena comenzó a soltarla de a poco, sintió que la tensión iba desapareciendo y finalmente ella era libre. Damián dio unos pasos y se situó frente a ella.
—¿Estás mas tranquila?
Gran error, eso nunca debió preguntarlo, si Marissa despertó a la fiera, Damián la provocó mas.
—¡Tranquila mis putas narices! —le gritó furiosa al tiempo que le dio una patada a la silla a su lado —te dije que no quería a esa tipa aquí, te lo dije desde que estaba en la casa que no la soportaba —