Cassandra entró en la habitación de su hija y notó inmediatamente la tensión que se encontraba en el aire.
- ¿Está todo bien, Eleanor? -preguntó Cassandra con preocupación.
- Por supuesto que no. - contesta, ella tratando de calmarse. - Acabo de tener una discusión con esa mujer y por fin tuvo la valentía de decirme lo que ya sabía con certeza. Te juro, madre que no descansaré hasta desenmascararla ante todo el mundo.
Cassandra se sentó en la cama de su hija y la abrazó con cariño.
- Entiendo