Capítulo Noventa y Cinco

Elara fue trasladada a una sala de partos. Un equipo neonatal fue puesto en espera debido a la temprana edad gestacional; una precaución, explicó la doctora Reyes con calma, no una certeza de complicación, sino una medida sensata dado el trauma del día. Elara yacía en la cama con una mano en la de cada uno de ellos, Alessandro a su izquierda, Kexo a su derecha, y descubrió, con esa claridad específica y extraña que llega a veces en medio de una crisis, que no tenía miedo.

—No tienen que quedars
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