Después de eso, Nicole colgó el teléfono y acarició con cariño la cabeza del pequeño tigre. “Buen chico… Ya viene pronto…”.
La encargada de la tienda miró el número y lo cotejó con su sistema. Se sorprendió al instante y gritó conmocionada: “¡Es la señora Stanton!”.
Un momento después, Kai terminó de ducharse y salió de manera despreocupada. No pudo esperar a echar un vistazo al pequeño tigre, solo para escuchar el timbre de la puerta justo después de salir del baño.
“Acaban de llegar las buf