El maquillaje de Angie le quedaba muy bien. Estaba parada allí orgullosamente, con un toque de agudeza en sus ojos.
“¿Eres tú?”.
Yvette frunció el ceño.
Angie sonrió. “Hoy es mi boda. Por supuesto, soy yo”.
Yvette se echó el cabello hacia atrás y se dio la vuelta para irse.
Angie la llamó, luciendo sumisa.
“A ellos no los conozco, pero a ti sí. ¿Quieres presentarme a los invitados?”.
Yvette se rio. “¿Acaso me pagaste? ¿Por qué lo haría?”.
Luego, se dio la vuelta.
El tono de Angie era li