Clayton pensó para sus adentros: ‘¿Tienes que hurgar en mi vergüenza tan bruscamente?’.
Sin embargo, pronto se rio de sí mismo. Era más abierto y se avergonzaba de su intransigencia.
“Sí, lo vi y quería comentarlo contigo”.
Nicole puso los ojos en blanco. “¿Qué hay que discutir? ¿Quién sabe lo que él está pensando? De todos modos, mi hermano ya envió el regalo, así que no le faltamos al respeto”.
Él dejó escapar una risa baja. La presión en su pecho se desvaneció.
Ah, ¡su nena solo se preoc