Sin embargo, Nicole sabía que no era el momento ni el lugar para descender a la perversión.
Retrocedió un paso. Su rubor se desvaneció y miró a Clayton con rostro serio.
“Comamos el postre”.
Clayton sonrió. Su mirada juguetona era ligeramente desenfrenada. Solo la estaba molestando, pero al ver lo llamativa y encantadora que era cuando se enojaba, su corazón no podía evitarlo.
También sabía que ahora no era el momento adecuado, así que se acercó a la mesa para colocar los postres uno por uno