La señora cerró la puerta detrás de sí dejando a la joven castaña con el vestido entre sus manos y confusión en su rostro. Levantó la prenda delante de ella con rabia y la arrojó a un costado sin cuidado.
“Está loco si cree que voy a ponerme ese maldito vestido” Bufó a sus adentros
-Necesito salir de aquí- murmuró pensando en sus posibilidades. No tenía idea de donde estaba, si estaba cerca de su casa o siquiera en la misma ciudad.
Recordaba que la mujer amable le había dicho que unos hombres l