Clara intentó abrir sus párpados con todas sus fuerzas, los sentía pesados sobre sus ojos, como si fueran dos persianas rotas que tapaban toda la luz y la visión del bar.
“¿Qué me está pasando?” Se preguntó a sus adentros. “Debe ser el cansancio de tantas horas despierta” concluyó.
-¿Te sientes bien?-
Por un momento la castaña se había olvidado del hombre apuesto que le había invitado un Martini.
-Oh… estoy bien, solo un poco cansada- respondió avergonzada.
Se acomodó en su asiento, un alto tab