Cap. 34 Oscura verdad
Era momento de confesarse y Elisa se sirvió un whisky y llevó la botella en su otra mano, se sentó frente a él y comentó:

—Cuando conocí a Fortuna Ferris, mi padre estaba en la ruina, todas en el colegio de monjas me evitaban porque los arruinados apestan.

»Sin embargo, para Fortuna era diferente, era la pobre chica segregada a la que había que ayudar. Entonces intentó ser amable conmigo y me brindó su amistad y mágicamente todas dejaron de molestarme.

—Ella es así, es una buena persona.

—Bu
La Pluma

Maratón 4, lean, atenta cómo se da todo.

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