Eryx DeCostello
New York
Cuando terminamos el beso nos tomamos de las manos, era tan refrescante todo lo que me hacía sentir esta mujer, todo lo iba viendo con otros ojos, como si se mostraran por primera vez para mí. Íbamos en la limusina recorriendo las calles de Manhattan, no quería que terminara el recorrido, el chofer sabía perfectamente donde estaba el hotel de Ava, pues antes de bajarme le habia indicado hacia donde nos dirigiríamos después. Era lógico que se dirigía hacia allá. Pero el