Eryx DeCostello
New York
Se habían hecho muy cercanas y eso me gustaba que la mujer que ocupara mis pensamientos, quisiera a mi hermanita que era para mí, mi niña consentida. Aunque a veces se portara como una bebé berrinchuda.
Saliendo de la empresa nos fuimos en la limusina de la misma, para irnos al restaurante para desayunar. Mi abuelo ya estaba más tranquilo y al parecer se le había pasado el mal rato de que nunca llegamos. Eso me gustaba y mucho.
Al llegar al restaurante, los empleados no