Eryx DeCostello
Miami
Llegando al Seaquarium, mandé un mensaje a Helen, para saber en dónde estaban, pues no los veíamos por ningún lado, ella me respondió que acababan de entrar, pero muy amablemente salió por nosotros a la entrada del lugar. En cuanto la vimos salir, caminamos hasta encontrarnos con ella.
–Hola, chicos, buenos días – Nos saludó Helen – Aquí tengo sus boletos, me tomé la libertad de comprarlos.
–Hola, Helen, buenos días – Respondimos todos
–Nos harán falta, dos boletos más, te