Eryx DeCostello
New York
En ese momento que estaba tan concentrado, el timbre del teléfono de mi oficina me sacó de mi estado de concentración, lo que me faltaba pensé. ¿No podían dejarlo a uno trabajar con tranquilidad?
—Diga— Tomé la llamada.
—Eryx, hijo, buenos días, sé que te encuentras ocupado —Dijo mi padre — No te quitaré mucho tiempo, únicamente te llamo para saber ¿Cómo te está yendo con Marissa? Espero te esté siendo de mucha utilidad.
Por supuesto, padre. Guardé silencio antes lo dic