Eryx DeCostello
New York
–El que tengo que comprar por llegar de ultimo al hotel – Le recordé – Pues vamos que me muero de hambre.
Todo el esfuerzo que habia hecho, despertó un tremendo apetito, a pesar de que no habíamos recorrido los kilómetros habituales, mi hambre estaba a mil. Podíamos pasar a comer algo rápido a algún restaurante por aquí cerca.
–Pensaba en que comamos una hamburguesa o algo rápido – Me propuso – Para no estar muy llenos y poder llegar a cenar bien a casa de tus abuelos.