Ava Janssen
Londres
Mi amiga me llevaba corriendo, no me podía sostener y temía que de un momento a otro me rompiera un tobillo por ir tan de prisa. Así que me resistí a que me llevara casi a rastras.
–Janice, ¿Qué pasa mujer? – Le pregunté – No puedo correr con estos tacones tan altísimos, no soy tú.
Lo que eran ella y Ary, parecían que hubieran nacido con zapatillas incluidas, podían hasta saltar obstáculos con ellos puestos, el cual no era mi caso por la falta de costumbre. Y porque no se m