{SERENITY} Serenity salió de la ducha, el vapor todavía se aferraba a su piel, pero no hizo nada para derretir el hielo en sus venas. Apretó la gruesa bata blanca alrededor de su cuerpo, anudando el cinturón con más fuerza de la necesaria. No le había dicho ni una sola palabra a Damien desde la oficina. Ni durante el viaje a casa, sofocante y silencioso, ni ahora. Cada vez que lo miraba, solo sentía una oleada innegable de dolor. Se sentó en el tocador, sus ojos se desviaron hacia su reflejo.