Capítulo 53: Amarga despedida.
Desperté en mi cama, con el rostro de una mujer desconocida inclinándose hacia mí. Vestía traje de enfermera y reconocí que era del hospital donde me atendían mi embarazo.
—¿Qué pasó? —pregunté, mi voz apenas un susurro.
Ella me miró neutra, pero no le di importancia cuando sentí nauseas y dolor de cabeza nada más removerme un poco.
—Sufriste un bajón de presión por el estrés —explicó, con una mirada seria—. Necesitas descansar y evitar alterarte, o podrías poner en riesgo tu embarazo. Según